viernes, 25 de abril de 2014

Charlotte
Ingredientes:
Dos briks pequeños de nata para montar, bien fríos, un bote de melocotón o piña en almíbar, y un paquete de bizcochos.

Como en España no encuentro moldes para charlotte, yo uso una ensaladera grande, forrada con papel aluminio, para que luego sea más fácil de desmoldar.

Hay que montar la nata, sin azúcar, importante.
Y también es práctico que algún voluntario se preste a probarla.
Después se mezclan la nata montada y la fruta escurrida, guardando el líquido para utilizarlo después.

Se reserva la mezcla, y se comienza a forrar el molde con los bizcocho mojados en el almíbar.




Se rellena con la mezcla de nata y fruta, y se cubre otra vez con los bizcochos mojados en almíbar, en caso de que se agote, se pueden mojar en agua con azúcar o zumo.

Luego se cubre con el papel de aluminio y se pone algo de peso encima para que se compacte, ha de estar al menos un día antes en la nevera.

Para desmoldar, sólo hay que abrir el papel, colocar debajo una bandeja y darle la vuelta, retirando el resto de aluminio.

Es un postre muy original, no necesita horno ni fuego, y el sabor es buenísimo. Junto al tiramisú, es uno de mis preferidos.

Ñoquis muy fáciles
en esta receta no doy medidas exactas, viendo las fotos es suficiente. Hay que hacer un puré de patatas, natural o de copos, y se añadir sal, y harina hasta que la masa sea manejable.




Es importante que la masa no sea pegajosa, y se añada toda la harina que necesite, para evitar que luego se peguen.  Después se cortan porciones más o menos del mismo tamaño.


Y se dan forma, un poco cóncava y rizada, con un tenedor. Existe un utensilio especial para hacer esto, pero la verdad es que nunca lo he encontrado, y como asi es como me enseñaron a hacerlo, asi os lo enseño yo.


Luego simplemente hay que hervirlos en agua, ya que son pasta. Cuando están hechos se quedan flotando en la superfície, de modo que se sacan con una espumadera y se pueden meter directamente en las salsa que se quiera. No os recomiendo que metais todos en el agua a la vez, para que no baje la temperatura.



También va muy bien tener ayuda en la cocina, en este caso María, que se maneja ya estupendamente, ¡y además se anima a probarlo todo!.
Ya vereis que son muy buenos, y, como toda la pasta, van bien con infinidad de salsas, o simplemente con mantequilla y queso rallado.















Galletas de mantequilla

Hoy os propongo hacer unas galletas de mantequilla espectaculares, son como las galletas danesas, pero más ligeras, y con un sabor espectacular. La receta la encontré hace tiempo en internet, pero no recuerdo de dónde la saqué exactamente, ¡siento no poder citar la fuente!. Se hacen con manga pastelera, de ahi la forma que tienen. Yo uso una especial para croquetas, porque las otras mangas de plástico se rompían con la presión, supongo que una de tela también vale.

Ingredientes:

300 grs. de mantequilla en pomada (esto es a temperatura ambiente, hay que sacarla de la nevera unas horas antes, ya que templarla de manera artificial no tiene el mismo efecto).
100 grs. de azúcar glass.
2 Sobres de azúcar vainillado.
2 Huevos.
400 grs. de harina.
1 cucharadita de moka colmada de levadura química.


Elaboración:
Precalentar el horno a 150 grados.
Batir la mantequilla con el azúcar glass, y cuando ya esté bien mezclado se añaden los huevos, de uno en uno y con un poco de harina cada vez, para evitar que la mezcla se corte. El resto de la harina (mezclada con la levadura)se va añadiendo poco a poco.

Cuando la mezcla esté homogénea, se mete en la manga pastelera, con una boquilla rizada.


Yo siempre forro la bandeja de el horno con papel vegetal (es mejor no usar aluminio), y voy poniendo encima las galletas con la forma que quiera.
Después ya sólo hay que meterlas al horno, sobre unos quince minutos, cuando estén doradas.

Pues nada, espero que os gusten, en casa vuelan, sobre todo si Daniel está cerca, ya que son sus preferidas.